Cómo hacer tu vida más analógica

Hay una nueva tendencia alrededor de la vida analógica. Se habla de comprar móviles antiguos sin apps, de recuperar hobbies fuera de casa, de pasear sin auriculares, de aburrirse un poco más.

Esta tendencia responde a una necesidad muy real que estamos sintiendo como sociedad a causa de la saturación de estímulos. Pero no es fácil, ese es el problema. La mayoría de las veces perdemos la batalla contra el scrolling (y contra las grandes tecnológicas, que juegan con ventaja). Queremos desconectar, pero el hábito es fuerte y el cansancio no ayuda.

Por eso, hay que intentar buscar enfoques realistas. Uno de los que más está resonando últimamente es la teoría del menú de dopamina, una forma sencilla de entender cómo consumimos placer y atención a lo largo del día, y cómo hacerlo un poco mejor.

5 ideas para hacer tu vida más analógica

  • Entiende el por qué: ya hemos hablado muchas veces de la relación entre móvil y dopamina en esta newsletter. Como recordatorio, incrementa la fatiga mental, disminuye la capacidad de concentración y reduce la felicidad a largo plazo. El motivo de nuestra adicción al móvil es que nos da dopamina rápida, sin esfuerzo físico ni mental, y eso crea dependencia. Pero todos conocemos esa sensación rara después de pasar una hora mirando el móvil sin hacer nada concreto: no estamos descansados, ni felices, ni satisfechos. Más bien al revés. Y de ahí nace esta necesidad de desconectar y volver a cosas más físicas: pintar, bailar, cocinar, caminar, leer… actividades que nos sacan del flujo constante de estímulos y nos devuelven al mundo real.

  • La necesidad de conexión al mundo físico: no solo necesitamos pensar con nuestro cerebro, sino sentir y procesar las cosas con nuestro cuerpo. Por eso nos sentimos tan bien cuando estamos con amigos sin móviles sobre la mesa, cuando pasamos tiempo en la naturaleza o cuando cocinamos o leemos sin interrupciones. Son momentos en los que volvemos al cuerpo y estamos hechos para estar en él mucho más de lo que lo estamos actualmente.

  • La teoría del menú de dopamina: el menú de dopamina es una forma muy visual de organizar nuestras recompensas diarias según el esfuerzo que requieren. La idea es entender que no todas las fuentes de dopamina son iguales y nos afectan igual, y cuándo y cómo usar cada una. El problema es cuando toda nuestra “dieta” emocional se basa siempre en lo mismo: el móvil.

  • Los tres platos del menú:

    • Entrantes: actividades de bajo esfuerzo que ayudan a cortar la sobreestimulación. Son cortas (5–10 minutos), funcionan bien cuando notas mucho ruido mental y son ideales para esos momentos en los que coges el móvil por inercia. Ejemplos: prepararte un vaso de agua con limón, poner una canción y moverte un poco, regar las plantas, lavar los platos, o hacer un sudoku. Actividades fáciles y rápidas, pero que te piden más esfuerzo que mirar Instagram, y que te devuelven al cuerpo.

    • Platos principales: actividades que requieren más esfuerzo, pero dan mucha más satisfacción. Llevan más tiempo, cuestan más (sobre todo empezar), pero son las que realmente te hacen sentir bien después. Se usan cuando te sientes un poco perdido o plano. Ejemplos: cocinar algo con calma, hacer ejercicio o yoga, dar un paseo largo y llamar a un amigo mientras caminas… Estas son las actividades que sabemos que nos gustan, pero que nuestro cerebro intenta sustituir por “una horita con el móvil”, prometiéndonos más placer que luego no llega.

    • Postres: hábitos que te dan gratificación instantánea, fáciles y divertidos. No hay problema mientras que sean intencionales en lugar de automáticos. Ejemplos: mirar TikTok, visitar tiendas online, ver vídeos… No hay que eliminarlos, simplemente usarlos de vez en cuando como placer, pero que no sean toda tu dieta. Esa perspectiva ayuda mucho a gestionarlos.

  • Prepara tu menú cuando estés tranquilo: una buena idea es escribir tu propio menú de dopamina en un momento calmado, quizás un fin de semana, y así lo tendrás listo para los días más estresantes, cuando todo va en piloto automático. Otra opción muy práctica es bloquear directamente los platos principales en el calendario. De ese modo, aunque acabes cayendo en los postres, sabes que ya has hecho algo de “dopamina buena”.

Como conclusión, no se trata de demonizar el móvil. Es parte de nuestra vida y seguramente seguirá ahí. La clave está en dejar de consumir dopamina en automático y empezar a hacerlo con algo más de intención. Tener alternativas preparadas y saber qué te sienta bien de verdad.

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